El Titular El Salvador

Así le fue a España con los aeropuertos sin planificación

La construcción de este aeropuerto se hizo sin previo estudio para verificar que tanto podría ser útil para la población.

España ha invertido millones de euros en la construcción de aeropuertos que han sido un rotundo fracaso y que, algunos, solo han sido usados para vuelos privados y otros solo como atractivo turístico.

Con esto, el presidente de la Generalidad Valenciana, Francisco Camps, quiso que esa construcción fuera denominada “la transformación socioeconómica de Castellón”, pero dado el fracaso, ahora es conocido como “el aeropuerto sin aviones”.

El aeropuerto sin aviones es una caracteristica propia de la mala inversión económica en España. El más famoso, el de Castellón, que se inauguró en marzo de 2011; a dos meses de las elecciones autonómicas. No tenía licencia de apertura ni fecha para el inicio de vuelos.

La construcción de este aeropuerto se hizo sin previo estudio para verificar que tanto podría ser útil para la población, pasó el tiempo en que Camp estuvo gobernando y la construcción seguía allí sin dar un paso a ser utilizado por aviones que sacaran vuelos o llegaran con pasajeros.

La imagen de un impecable aeropuerto en medio de la nada, sin aviones ni actividad, ha dado la vuelta al mundo, apareciendo en los medios de comunicación más importantes como símbolo de lo sucedido en España.

Lo sucedido en España fue por una acción sin estudios, ni convenios estratégicos que únicamente se hizo para llamar la atención de la población, de cierta manera, hacer populismo.

En El Salvador con la propuesta que Bukele ha mencionado con respecto al nuevo aeropuerto al oriente del país, podría pasar lo mismo, no hay estudios que determinen la funcionalidad de un aeropuerto más, ni aerolíneas interesadas en abrir nuevos destinos.

Esto, aunque, quizás inconscientemente o no, es copia de una propuesta más por el candidato del partido de Saca; además, de hacer propuestas sin argumento, buscando solo la aceptación de la ciudadanía.

Redaccion

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